relato
Rey Lagartija
Toño Suarez /dicembre 2010

ilustración: blakesblak estudio
La música de los Doors permeaba el ambiente.
My only friend
This is the end
Beautiful friend
Al despertar, comenzó a tomar conciencia de sus alrededores. Estaba en su habitación y al oir cantar a James Douglas Morrison, recordó la visita que hizo a su tumba, en París. Entonces había esperado largo tiempo, hasta que la llovizna se convirtió en un aguacero y la gente abandonó, por un momento, el lugar. Tan sólo recordarlo le traía sentimientos de ira y ganas de asesinar a todos. Pero allí, por un momento, pudo quedarse en solitario con Jim, y hablar con él. Apretando las mandíbulas con fuerza, fue musitando las palabras ...
“Oh, Rey Lagartija. Yo soy el fruto de tu imaginación, soy lo que creaste. Te pertenezco y no te voy a fallar”
are insane
Waiting for the
summer rain
Acostado, con los pantalones de camuflaje y una camiseta, se levantó. De la mesa contigua tomó las cuatro Glock de 9 mm, y las metió entre su vestimenta. Enseguida se enganchó el ipod a los oídos, sin encenderlo.
Miró las botas militares que se encontraban junto a la máscara. Se había tomado su tiempo para elegirlas , tenían que ser perfectas, y lo eran.
En ese momento Morrison dejó de cantar; recitaba:
He put his boots on
He took a face from the ancient gallery
And he walked on down the hall, yea
He went into the room where his sister lived
And then he paid a visit to his brother
And then he walked on down the hall, yeah
And he came to a door
And he looked inside
Father?
Yes son.
I want to kill you
Mother…I want to fuck you…AHHHHH
Estaba por completo enfocado en su misión. No cabía ningún sentimiento, tan sólo concentrarse en lo que tenía que hacer.
Caminó por el pasillo pasando ante los cuartos de sus hermanos. No se detuvo, sabía lo que había dentro. Donde no resistío el impulso fue en la habitación principal. Necesitaba ver su obra a la luz del día. La puerta abierta, tal como la había dejado. Su padre aún conservaba aquella mirada de pánico. Los cabellos cubrían lo poco que se podía ver de la cara de su madre, atada de espaldas. La sangre comenzaba a secarse e imprimía al cuadro unos tonos que le agradaron.
En el hall de entrada, observó el monitor, emitía imágenes de la puerta de acceso a la mansión.
Vio llegar la minivan que venía a recogerlo. La conductora apretó el timbre de la puerta, mientras recriminaba al chaval que viajaba junto a ella para que se estuviera quieto.
Entonces, apretó el play del ipod. Una vez más Jim Morrison llenaba su mundo.
Riders on the storm
Into this house were born
Into this world were thrown
De nuevo sonó el timbre. La conductora insistía esperando que le abrieran. Aún no era el momento, la estrofa estaba por llegar.
Abrió la puerta...
Y esperó en la entrada...
Let your children play
If you give this man a ride
Sweet memories will die
Killer on the road
... Al volante de su auto, pasó al lado de la minivan: el motor encendido, los vidrios delanteros salpicados de sangre .
Al llegar a su destino, comenzó a llover, como cuando visitó la tumba de Jimy. ¡No podía estar mejor!
El lugar parecía desierto. Sus compañeros de bachillerato se encontraban en clase.
Y se habían burlado de él por última vez.
The truly end
My friend.
Fuego cruzado
Gris de campaña
Un hermoso lugar para morir
Ocho millones de maneras de morir
Reina del crimen
La resurrección de los muertos
Rosa sangrienta
Todo está perdonado
La última causa perdida
Voces que susurran