comic
Pétillon - El caso del velo
Con velo porque así lo quiero
Por: Manolo Rodriguez /febrero 2011

Uno de mis detectives favoritos en el mundo de la historieta es Jack Palmer, detective clásico con una gabardina que usa en todo tiempo y lugar y tocado con un magnífico sombrero.
Resolver los casos que se le presentan no es una expresión acertada, yo utilizaría mejor el término desvelar. Ya que con su participación, los acontecimientos se desarrollan tal y como se desarrollarían sin su intervención, pero su presencia en el lugar de los hechos nos permite conocer que es lo que sucede a los protagonistas de la historia.
En El caso del velo nos acerca a un tema no resuelto ni en la sociedad francesa, donde se desarrolla la historia, ni por nuestros lugares: nuestra relación con el islamismo, mejor dicho con el fundamentalismo islámico.
Clara Pelerin, dentista bien situada y separada de su marido un importante cirujano, busca a su hija Lucie que ha desaparecido.
Este es el clásico encargo a un detective, a Jack Palmer, nuestro detective.
Lucie se ha unido a una comunidad islámica y según todos los indicios quiere seguir la religión de Mahoma de forma absoluta. La madre no comprende nada.

Es obvio decir que tanto los padres como Lucie son blancos, franceses de clase media y que nunca han tenido nada que ver con ninguna religión y menos con esa religión de Oriente.
Lucie va dejando pistas que nuestro esforzado detective va transmitiendo a la madre: ha entrado en la comunidad musulmana pero va dando pasos hacia un islamismo más riguroso. Ahora se hace llamar Yasmina, lleva velo y está a favor de la lapidación de las mujeres adúlteras.

Nuestro buen detective localiza a Lucie en una escuela coránica.

Hasta aquí el inicio de los hechos que Jack Palmer investiga y muestra tanto a Clara Pelerin como al lector.
Pero lo más atractivo del relato es cómo, con grandes dosis de humor, Pétillon nos muestra la relación de la sociedad francesa con los musulmanes que habitan sus ciudades, las discrepancias entre diferentes maneras de sentir y practicar el islamismo, los barrios musulmanes y sus personajes, los imanes que pueblan sus mezquitas. La convivencia no resuelta entre los franceses cuando la religión está por en medio.
Lo mismo nos está sucediendo en nuestro país.
La religión tradicional de un país como Francia, al igual que en España, es la cristiana y por más señas católica. Que una persona francesa o española se acoja a una religión como la musulmana rompe con los esquemas tradicionales.
Pero se admite que una persona joven se incorpore a una comunidad católica con poca o nula conexión con el exterior como puede ser un monasterio.
Se me quedan los ojos como los de Clara Pelerin cuando veo a las monjas del Monasterio de la Asunción de las Clarisas de Lerma en Burgos, España.
Dejo que sean las palabras del cardenal Rouco Varela las que nos hablen de esas monjas: «¿Pueden imaginarse que haya un monasterio de clarisas de 123 religiosas cuya edad media no supera los 30 años? Todas ellas proceden de las profesiones más exitosas en las que se mueve la mujer en España. No caben, están durmiendo en literas, ocho están en espera de poder entrar en el monasterio. No les digo qué monasterio para que no las perturben en su paz».
No deja de ser sorprendente el texto con el que comienza esta página web: aquí
«Los vecinos de Lerma sólo ven a las clarisas de La Ascensión cuando salen a votar. Se levantan a las seis y media de la mañana y dedican seis horas al día a la oración».
¿A quién les mandará su dios votar?
Para verlas en vivo nada mejor que este video: de youtube
L'affaire du voile
Norma Editorial 2006
Traducción: Enrique Sánchez Abulí
Rotulación: Martín Garcés
