Impresiones de Benegas

Francisco José Jurado
Francisco José Jurado / agosto2010
Cuando, tras la presentación de Benegas en la carpa «A Quemarropa», miércoles 14 de Julio, el Director y alma mater de "La Gansterera" me cogió del brazo, me llevó a un aparte entre las casetas de libros y la churrería (¡churrería de vanguardia!, no lo olvidemos) y, mirándome muy fijamente cómo sólo Zeki sabe hacer, me dijo: «oye, Frankie, me gustaría que nos contaras qué ha supuesto para ti la Semana Negra y cuál es tu visión de un evento como éste», la verdad es que pensé que pocas cosas podrían añadirse ya a las muchas que yo había venido diciendo – bien es cierto que en tono jocoso, incluso hilarante – en esa estrambótica sección que me encargaron los organizadores y que dimos en titular «Diario de un novato: mis experiencias en la SN».
Aún así, lo intentaré. Y lo haré desde dos puntos de vista distintos: el personal y el profesional, aunque – inevitablemente – quizás ambos terminen vinculándose.
Suele acudirse como lugar común para definir a la SN a la frase de PIT II: "Esto es como un campamento de verano para escritores". Me parece lo más acertado. Y, como en cualquier campamento, al principio me encontré perplejo,un tanto desubicado. Fue poco tiempo, pues muy rápidamente tuve la gran suerte de encajar dentro de un grupo de personas con las que conecté sin esfuerzo alguno. Buena parte de ellos eran andaluces, como yo; aunque hasta esos días ni siquiera nos conocíamos. Me llevo, pues, en lo personal, la enorme satisfacción de una agenda de contactos repleta de nombres de nuevos amigos; y no me refiero a amigos de cortesía, ocasionales de quita y pon, sino a ese grupo de personas con las que sabes que vas a mantener un contacto, si no permanente y diario, sí al menos muy fluido. Tan es así que esa "Andalucía Connection", como la bautizó Paco Taibo II ya hemos empezado a planificar juntos, como grupo, actividades literarias allá, en nuestra tierra del Sur peninsular. Esa semilla nació en Gijón, y esperemos germine más pronto que tarde.
Añadamos para rematar el aspecto personal, un glorioso recuerdo: imagino que habrán visto ya la foto publicada en "Le Monde" en la que se me ve con la camiseta roja, celebrando el gol de Iniesta, pero para mí esta SN siempre quedará unida al recuerdo del triunfo de la Selección Nacional en el Mundial de Sudáfrica 2010. Fue mi primera SN; presentaba mi primera novela, la del debut que tantas satisfacciones me ha dado; y ¡encima ganamos nuestro primer Mundial! ¿No voy a recordar con cariño todo cuanto ocurrió en Gijón?
Desde un punto de vista estrictamente profesional, tengo que reconocer que mi estancia en Gijón me ha supuesto conocer a muchas, muchísimas personas, ligadas al mundillo literario; editores, autores, agentes, críticos, personas a las cuales, de otra forma, me habría resultado muy difícil (por no decir imposible) conocer o tener acceso a ellas. La Semana Negra hace que todo sea mucho más fácil, pues en muy pocos metros cuadrados nos damos cita los diversos gremios que componemos el mundo del libro.
Y luego está el público, los lectores. Engarzo aquí con la última parte de la pregunta que me hizo Zeki: ¿cuál es tu visión de este evento? Pues bien, al principio, cuando vi las carpas y el ambiente reinante, lo primero que se me vino a la cabeza fueron las ferias de mi tierra. En concreto las multitudinarias calles del infierno, o sea, la zona de los cacharritos y tiovivos, sólo que en lugar de casetas con sevillanas y fino Tío Pepe, se vendían libros y se hacían presentaciones. Me costó cogerle el aire a ese ámbito tan festivo. Pero cuando por fin te sumerges en el tono popular "semanero", te das cuenta de que el público te lo agradece, y los lectores se acercan para charlar contigo sobre tu libro o tomarse una cerveza (¡o dos!) mientras arreglamos el mundo.
Es decir, se achaca a la SN un aire excesivamente festivo y poco culto. Pero quizás sea bueno que un evento de estas características – al menos uno al año – ceda la voz a ese ámbito popular. Al fin y al cabo, la SN está dedicada a esos géneros que llamamos populares; así que, de un instante para otro, me vi inmerso en la vorágine de presentaciones, mesas redondas y conferencias junto a la ya famosa churrería, o la tómbola o los coches de choque. Y me gustó. Fuera de la SN esto resultaría extraño, pero aquí no. Esa es la magia de la Semana negra.
Una magia que espero repetir cada vez que me saque de la chistera un nuevo truco en forma de novela. Ojalá sea así. Lo he pasado muy bien, ha sido muy grato y muy importante para mí estar en Gijón. A todos aquellos que lo habéis hecho posible…:¡Gracias de corazón!
Fuego cruzado
Gris de campaña
Un hermoso lugar para morir
Ocho millones de maneras de morir
Reina del crimen
La resurrección de los muertos
Rosa sangrienta
Todo está perdonado
La última causa perdida
Voces que susurran