entrevista
Xavier B. Fernández
Por:José Ramón Gómez Cabezas /enero 2011 - foto ©

Antes que nadie, se lo digo yo. Apunten este nombre: Xavier B. Fernández. Ha escrito guiones de dibujos animados, cortometrajes y obras de teatro, pero intenten hacerse lo antes posible con sus dos últimas publicaciones: El sonido de la noche, publicada por Martínez Roca, una novela de ritmo taimado, donde combina magistralmente la trama y el suspense, con el jazz y las anécdotas de una época muy poco común en la novela negra: la España de los años cincuenta. Con Un trabajo nocturno se alzó con el XII premio Río Manzanares, sus ágiles diálogos, destacan en una novela sin envoltorios ni edulcorantes, ritmo y suspense hasta el final.
La primera pregunta por lo tanto es precedente. ¿Por qué novela negra?
La razón principal es: porque me gusta el género. También, porque es un género que te ofrece un marco ideal para hablar de la sociedad moderna y sus problemas, o, parafraseando a Chandler, para hablar de gente real en el mundo real. Los temas y las situaciones de la novela negra son los que vemos habitualmente en las páginas de los periódicos. No es de extrañar que sea el género favorito entre los periodistas metidos a novelista.
De todas maneras, nunca me he planteado ser un escritor de novela negra, sino un escritor a secas, o lo que los americanos llaman un storyteller, un contador de historias. Intento ser fiel a la historia que quiero contar, sin plantearme si ésta va a salir negra, azul, roja o verde. El sonido de la noche salió ciertamente muy negra, pero yo no me lo había planteado así. Claro que tampoco me había planteado que no lo fuera. En Un trabajo nocturno sí que intenté ceñirme más al género. Fue como un acto de amor, o un homenaje, al mismo.
Como hemos adelantado en la introducción, El sonido de la noche está ambientada en la Barcelona de los años 50. ¿Qué resultó más difícil cuadrar en su esquema narrativo: el jazz, los bajos fondos de una época en la que aparentemente no existía delincuencia o que el protagonista sea un americano de color, amante de la buena música?
No, la verdad es que no fue nada complicado encajar esos elementos: todo parecía ir cayendo en su justo sitio como si fueran fichas de un puzzle destinadas a encajar precisamente ahí. Si acaso lo más laborioso, más que complicado, fue la labor de documentación histórica, que para esa novela fue bastante extensa. Pero la disfruté bastante.
¿Cómo fue la presentación en el mítico Jamboree?
Genial. Estupenda. Un sueño hecho realidad. Casi podías ver a los fantasmas de Dutch Heinrichs y Tete Montoliu tomándose un whisky en una mesa del rincón más oscuro.
A su segunda novela negra, Un trabajo nocturno le imprime un ritmo trepidante. La trama se desarrolla en una sola noche, a pesar de todo, tiempo suficiente para mostrarnos el bestiario casi completo de la animalidad nocturna de cualquier ciudad potente como Madrid o Barcelona. Una novela intensa, breve y mucho más directa que la anterior. ¿Lo tenía previsto así desde un principio o el propio desarrollo de la trama le atrapó según le iba dando forma?
Desde el principio me senté a escribir con la intención de narrar una historia que tuviera una unidad de tiempo muy delimitada: una sola noche. Que empezara al anochecer y acabara con el alba. Pensé que eso me proporcionaría una atmósfera muy atractiva. De rebote, creo que también favoreció el ritmo de la novela, que ciertamente es bastante trepidante. Pero, el bestiario de la animalidad nocturna de la gran ciudad, que se muestra en ella, dista mucho de ser completo: la fauna nocturna de una gran urbe es increíblemente amplia y variada, llena de depredadores, carroñeros y muchos vulnerables herbívoros que creen no serlo.
Se llama igual que un jugador del Barcelona de basket de los noventa, casi como un jugador muy importante del mismo equipo de fútbol, aún así el deporte que predomina en sus novelas es el vicio nocturno ¿La noche, la traición, la urbanidad, los perdedores, son los estándares básicos de cualquier novela negra que se precie?
Bueno, Xavier B. Fernández, no es mi nombre real, sino el que uso como nom de plume. La razón es que, cuando empecé a escribir y a trabajar como periodista, en Barcelona, ya ejercía de periodista y escritor de novelas alguien que se llamaba (se llama) como yo en la vida real: Xavier Borràs. Las confusiones eran frecuentes, y ésa fue la forma de atajarlas. Claro que entonces pasaron a confundirme con un jugador del Barça de baloncesto… deporte al que, por cierto, no soy muy aficionado. Tampoco al fútbol. Mi deporte favorito es el boxeo, un deporte que se disfruta en veladas nocturnas habitualmente regadas con cerveza.
En cuanto a los estándares que menciona: la novela negra, como la sociedad moderna, es eminentemente urbana, está claro. Los perdedores no son patrimonio exclusivo del género, pero suelen ser mucho más interesantes que los ganadores; y la noche tiene una magia especial que encaja muy bien con la novela negra. Pero no sólo con la novela negra.
Cada capítulo de Un trabajo nocturno lleva el título de una canción de jazz, de Duke Ellington a John Coltrane, pasando por el mítico Thelonius Monk. ¿Es imprescindible una buena banda sonora para acompañar la lectura? ¿De ser así nos podría recomendar la última novela que le haya apasionado y su banda sonora?
No, no es imprescindible en absoluto, aunque algunos encontramos más agradable leer (y escribir) con música de fondo. Es más una cuestión de gustos personales. En cuanto a escribir, la música resulta muy útil porque escribir es una actividad que requiere bastante aislamiento, y la música se convierte en un muro de sonido a tu alrededor que te aísla del entorno.
En cuanto a novelas con banda sonora: para las mías, recomiendo las grabaciones de Dani Nel.lo, puro jazz noir made in BCN. Y siguiendo con el jazz, recomendaría la novela New Thing, de Wu Ming1 (uno de los integrantes del colectivo de escritores italianos Wu Ming). Y recomendaría acompañar su lectura con música "Hard Bop" a todo trapo: algo de Archie Shepp o de Ornette Coleman, haciendo chirriar los saxofones como si estuvieran arañando una pizarra con las uñas. O el Kulu Se Mama de Coltrane, o el Out To Lunch de Eric Dolphy… Al movimiento "Hard Bop" también lo llamaron The New Thing, de ahí el título de la novela. Que explica su tema.
Y una última pregunta. Los proyectos futuros de Xavier B. Fernández pasan por la música, el teatro, la escritura...
Mi proyecto más inmediato es encontrar trabajo como periodista, pues esta maldita crisis provocó el cierre de la revista de la que yo era redactor jefe, y mi subsiguiente paso a engrosar las cifras del desempleo. Y las ventas de mis novelas aún no dan suficiente como para vivir sólo de ellas.
Mientras tanto sigo escribiendo. Tengo a medias una novela que no es del género negro, y en cartera, para desarrollar luego, un par de proyectos de novela que sí.
Fuego cruzado
Gris de campaña
Un hermoso lugar para morir
Ocho millones de maneras de morir
Reina del crimen
La resurrección de los muertos
Rosa sangrienta
Todo está perdonado
La última causa perdida
Voces que susurran 