entrevista
Santiago Lorenzo
Por: José María Sánchez Pardo /febrero 2011 -Fotografías: proporcionadas por el entrevistado

Durante el año 2010 acontecieron muchas cosas: unas malísimas, otras malas, algunas buenas, y algunas excepcionales, como fue la aparición de Los millones, de Santiago Lorenzo, una novela de difícil clasificación, , pero que ha encantado a todo aquel que la leyó. En esta entrevista el autor habla de sí mismo, de cómo se hizo la novela, y de diversos aspectos de la misma, como su relación con Madrid y la creación de sus personajes.
Santiago Lorenzo: Nacio en Portugalete (Vizcaya), 1964. Estudio Ciencias de la Información y Guión para Cine y Televisión en Madrid. Se Ha dedicado al cine (Mamá es boba y Un buen día lo tiene cualquiera). Ha trabajado como atrezista, decorador y maquetista. Es oficialmente director de teatro, pero nunca ha ejercido.
¿Cómo un director de cine y artista pretecnológico se pone a escribir una novela?
Por deporte, como todas estas cosas.
¿De dónde surgió la idea de los millones?
Sí, me acuerdo que se me ocurrió subiendo la calle Alonso del Barco de Madrid, pero no consigo recordar a cuento de qué se me figuraron un activista, la lotería y una periodista. Lo cierto es que pasé una situación muy parecida. No por militar en nada, ni mucho menos porque me tocara la lotería. Pero sí porque hubo un momento en el que mis propios supuestos socios eran el principal escollo para sacar adelante un proyecto en el que me jugaba mucho. Sentía que los impedimentos habitaban en mi propia casa, como le ocurre al pobre Francisco García.
¿Cómo se te ocurre el personaje de Francisco García? ¿cómo lo definirías? ¿es un héroe o un panoli? ¿es un ingenuo o un hombre muy ético?
A mí me cae fenomenal, como toda la gente callada. Será como todos nosotros, capaz de ser un héroe, un panoli, un ingenuo y un hombre muy ético. Todo dentro del mismo minuto.
¿Por qué ser miembro del GRAPO? ¿era tan chusco el funcionamiento del GRAPO?
En la novela hay muy poca investigación sobre el GRAPO. Por una razón bien clara. Cualquier movimiento político aspira a la sociedad y Los millones es un cuento sobre dos sujetos que viven de espaldas al mundo. Pero uno sí tiene la impresión de que en el GRAPO había unas condiciones de precariedad que a mí me recuerdan al Abate Faria, a Robinson Crusoe, al maquis: a personas y personajes que me interesan mucho.
¿Conociste en esa época gente viviendo tan duramente como el protagonista de tu novela?
Y en esta época también.
¿Por qué sacas ese Madrid tan pobre en la época de la movida, tan glamurosa ella …?
La verdadera movida era muy pordiosera. Era un movimiento de abajo arriba al que se adosaron unos cuantos jetas de apellido ilustre. Hoy son los que menos tienen que decir y, paradójicamente, los que más salen.
Madrid, ¿no era ciudad para lo que estaba pasando?
Para bien o para mal, vivimos en una ciudad simpática a la que le quedan grotescos los gestos de alto espionaje.
¿Toharia, el director del Actual Noticias, … existe?
Sí, es el tío más tonto con el que me he cruzado jamás. Sus hazañas y sus idioteces seguirán apareciendo en sucesivas novelas, porque el original es de una riqueza inagotable. Se le reconocerá por sus iniciales.
'Disfrutar, es una palabra que da asco' ¿esta afirmación que apareció en otra entrevista marca la actitud de la novela?
Eso fue un titular, tan matizable como tantos. Pero tiene mucho de cierto. Alguien ha decidido que esa es palabra mágica, y te la encuentras cien veces en cualquier sitio. La tal palabra está muy relacionada con un concepto del que Los millones abomina; el de “calidad de vida”. Que quiere ser tan totalizador y que en realidad sólo significa “tengo una barbacoa, un ordenador para ver chorradas y un coche que me inhibe de hacer el ejercicio gratis que luego tengo que hacer en el gimnasio pagando”.
Tus protagonistas, que viven precariamente, no son unos amargados ….
Recuerdo con mucha admiración momentos de verdaderas carencias. Años de risotadas y de aprendizaje, que no habrían sido tales sin los condicionantes de las limitaciones presupuestarias. Vivíamos varios en una casa que llamábamos La Ele, una especie de comuna en la que siempre había alguien despierto. Yo lo siento, pero fueron años fascinantes.
Se puede decir, que frente a tanta tristeza, miseria y desconcierto existencial, ¿tus personajes le echan mucha gracia a la VIDA?
Hacen lo que pueden, creo: refugiarse en sus reflexiones, jugar a sus jueguecitos tontos, tirarse a la calle a ver qué hay, abrirse al amor. Ojalá les esté yendo bien en este 2011, a veinticinco años de aquello que les ocurrió.
Tu novela se puede presentar como una street-movie, pues se callejea mucho por Madrid… ¿cuánto muestra la novela de tus recuerdos?
Madrid es la ciudad más contaminada y más cara de España. Lo único que justifica algo tan aparentemente absurdo como es vivir aquí, es que ofrece un producto psicofísico de primera magnitud: toneladas y toneladas de calle. Y lo hace además con una generosidad abrumadora. Todos los lugares que aparecen en la novela existían donde y como se describen en la novela (las excepciones están consignadas en un apéndice final, para que esto sea un documental de la máxima fidelidad). Muchos permanecen, así que habrá que hacer un día la ruta millonaria. En fotos adjuntas tenemos la casa real de Francisco García, en Santa Valentina, 26. Y el bar CoyFer, tal como estaba en junio pasado.
¿Qué hacías tú por esas fechas?
Acababa de llegar a Madrid. Pasaba mucho tiempo en la barriada de La Ventilla (yo solo, nadie quería venir). Y callejeaba todo lo que podía. El primer año que uno pasa en Madrid es brutalmente fascinante. Y más, si viene uno con los ojos de paleto con los que hay que venir. Caí en un colegio mayor en el que vivían doscientos cincuenta individuos de todo sexo, procedencia, acento y condición, lo que suponía un espectáculo añadido de valor incalculable. Pasé mucho más hambre que sed. Me enamoré de quien menos me convenía. En eso, Francisco García demostró ser bastante más listo que yo.
En la novela escribes … “… estaba actuando con tracas y tracas de temeridad en expansión. Aceptando que no hay que meter la pata más que hasta el tobillo, Francisco estaba mojándose todo el muslo en los fangos de la inconveniencia…” ¿de dónde sacas este vocabulario tan rico, y ese estilo, que se ha comparado al galdosiano?
Pues muchas gracias. Están exagerando, pero lo cierto es que toquitear el castellano es una cosa que no puede hacerse con una cámara de cine.
¿Qué papel tiene el amor en esta historia?
Es un homenaje a tres mujeres a las que quiero mucho y que por una misteriosa casualidad tienen las mismas iniciales. Ellas la han inspirado y espero que algo de ese amor haya quedado transferido a la novela.
¿Tu motivación como creador sigue siendo el deber sagrado de entretener?
Cada día lo tengo más claro. Espero no haber blasfemado contra esa sacralidad en Los millones. Ojalá haya quien pìense que la novela honra a ese dios al que habría que levantar altares y retablos, custodias y vidrieras. Para mí es sagrado, pero sagrado.
¿De dónde sacaste la receta del trifásico?
Me la dio el grandísimo Gabriel Velázquez, particularísimo director de cine y persona realmente excepcional. Era un brebaje que bebían los empleados de la subestación eléctrica de Salamanca para desayunar, como en la novela. Para cuando me lo contó yo ya me había visto obligado a dejar el alcohol, con lo que me quedé sin probarlo. Pero suena a gloria.
¿Cuándo saldrá el proyecto de Los huerfanitos?
Todavía hay que acabar de acabarla. Me está quedando bastante más gorda. Va sobre unos tíos que odian el teatro y se meten a productores teatrales. Hay una cosa que me preocupa mucho. Que veo que Los huerfanitos es mucho mejor que Los millones. Cuando una segunda obra le parece al autor mucho mejor que la primera, la tal segunda suele ser una basura de tomo y lomo.
Por último, dile a los lectores de La Gansterera por qué merece la pena leer Los millones.
¡Dios me libre!
Algo que quieras destacar de lo que no se haya citado hasta ahora.
Que inaugurar esta editorial está siendo una de las experiencias más excitantes de mi vida. Que no tengo palabras para agradecer las cosas que estoy oyendo acerca de una novela que surgió sin apenas expectativas.
Y ya que esta es una página de novela negra, que recomiendo Estudio en escarlata, la librería de la calle Guzmán el Bueno (Madrid) especializada en el género. En la que podrán encontrar Los millones y miles de libros mucho mejores que este mío.
La entrevista, por problemas de obras y traslados, se realizó por correo electrónico, el pasado mes de Enero de 2011.
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