CRÓNICAS DEL ESCRIBANO
Getafe Negro:“El hombre que mató a Durruti” de Pedro de Paz
Paco Gómez Escribano /octubre 2010
Después del café mañanero junto a la lectura del ABC Cultural, puse proa a Getafe. En la Plaza Palacios, en la que está montada la carpa de presentaciones rodeada de puestos de libros, tuve el placer de charlar con Pedro de Paz y con José Ramón Gómez Cabezas, autor de “Réquiem por la bailarina de una caja de música”, (Editorial Ledoria), y presidente de la asociación Novelpol. Por allí también andaban Carlos Salem, presentando la primera novela de la autora Laura Muñoz, Jesús Ferrero, Alejandro Gallo y Enrique Bienzobas, entre otros, rodeados de lectores, blogueros y personajes de diversas estirpes literarias en lo que parecía una convención de escritores improvisada. También pude saludar a Sergio Vera, habitual colaborador de la Gansterera.
La novela, reeditada por Aladena, está a punto de salir al mercado y será presentada oficialmente el 19 de noviembre en la librería Estudio en Escarlata. Aprovechando Getafe Negro, se hizo esta premiere, con unos pocos ejemplares a la venta que se han agotado en un santiamén. De hecho, Joserra Gómez empezó diciendo que nunca había visto firmar tantos ejemplares antes de una presentación, hubo que apremiar a Pedro de Paz para dejara de firmar y pudiera empezar el acto.
José Ramón hizo un recorrido por las tres novelas del autor: “El hombre que mató a Durruti” (primera novela y ganadora del premio José Saramago), “Muñecas tras el cristal” y “El documento Saldaña”. A continuación le preguntó el porqué de la reedición. Pedro explicó que en su día se hizo una edición testimonial, creía que la novela merecía algo mejor y siempre tuvo en mente republicarla además de que le tiene un especial cariño al libro por ser el primero. Después relató sus inicios de escritor, que para él no es más que un lector que no encuentra la novela que quiere leer. Tras pasar por el relato corto empezó a pensar como escritor y se lanzó a la redacción del manuscrito de “El hombre que mató a Durruti”, lo hizo con el estilo que a él le gustaba como lector, mezclando el género negro con un hecho histórico, más concretamente relacionado con la Guerra Civil Española, período del que es un entusiasta.
Al principio sólo quiso hacer un relato, pero cuando se dio cuenta llevaba noventa páginas. El Premio José Saramago le dio el impulso y la confianza que necesitaba para ser escritor.
Joserra definió el estilo de Pedro de Paz, como preciso y directo, un estilo que mantiene la tensión, con tramas y personajes que llegan al lector y que hace que sus novelas se lean sin pausas. Definió a Buenaventura Durruti como un personaje complejo procedente de uno de los episodios más oscuros de nuestra historia y preguntó al autor por la labor de documentación.
Pedro explicó que procedía de lecturas temáticas sobre la Guerra Civil, conocimientos que vuelca en la novela con el estilo antes mencionado. También se declara abiertamente admirador de Conan Doyle, los dos investigadores de la novela los crea como personajes que son trasuntos de Holmes y Watson, en claro homenaje al autor británico. Dice que al principio no tenía claro que el personaje fuera a ser Durruti, que este surge después de mucho pensarlo y de numerosos descartes. A punto estuvo de inventarse un personaje hasta que se topó con Buenaventura y se dio cuenta de que era a quien estaba buscando. Explicó que a la hora de componer la novela, hizo un mapa con la información que tenía, y empezó a elaborar hipótesis. Curiosamente, algunos historiadores que han leído el texto, se pusieron en contacto con él para corroborarle que en sus investigaciones llegaron a las mismas hipótesis que plantea en la novela.
Joserra hace alusión a los guiños literarios a los que tan aficionado es Pedro de Paz en sus libros, como ese bar al que lleva a sus personajes en diferentes novelas.
A la pregunta sobre qué temas no son susceptibles de novelar, responde que la literatura no debe ser ajena a ningún tema y que ésta se mueve según las tendencias que marca el mercado. Pero explica que escribir acerca de hechos históricos conlleva el hecho de tener que ceñirte a algunos episodios que no pueden ni deben ser cambiados.
Joserra insiste en que le encanta la labor de documentación en las obras del novelista y Pedro comenta que escribir es como sumergirte en un juego en el que entra la labor de documentación y que, evidentemente, uno se documenta sobre hechos que le atraen y que acaban novelados. Reveló, por ejemplo, que en “Muñecas tras el cristal” su profesión de informático le ayudó, para crear un protagonista que también lo fuera, y que el argumento se lo facilitó el comentario de un amigo en un bar.
El autor adelantó que, en la actualidad, está inmerso en otra novela de distinta temática y personajes a los de “El documento Saldaña”, aunque en principio no quería hacer una franquicia del investigador Miguel Cortés, ante la demanda de los lectores, se planteó continuar con la saga cuando se le ocurriera una historia. Y ya se le ha ocurrido.
Tras el acto, que resultó un éxito de público y de ventas, Lorenzo Silva, acompañando al escritor y un grupo de amigos nos fuimos a tomar una cerveza en la que se generaron diversas tertulias. La cosa evolucionó hacia una comida con un grupo más reducido acompañando a Pedro en un importante día para él. La única duda que me quedó es si es mejor persona que escritor o viceversa.
Fuego cruzado
Gris de campaña
Un hermoso lugar para morir
Ocho millones de maneras de morir
Reina del crimen
La resurrección de los muertos
Rosa sangrienta
Todo está perdonado
La última causa perdida
Voces que susurran