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El invierno de Frankie Machine
Zeki/ septiembre 2010
El concepto del mafioso, de las películas de cine negro, con sus abrigos de pelo de camello, sus sombreros borsalino y panamá, el cohíba del señor capone y trasuntos, que la trilogía del Padrino había coronado, se vino abajo con la serie de Los Soprano. Con Tony Soprano descubrimos que esos señores no eran más que pequeños burgueses de un género particular que acudían a su trabajo, en chándal eso sí, como un oficinista cualquiera.
La maldita postmodernidad se nos llevó otro tópico más por delante, un pedazo de romanticismo del underground peligroso; la novela “El invierno de Frankie Machine” sigue esa revisión del mito.
Frankie es un tipo meticuloso, preciso. No podría ser de otra manera o no habría llegado a sus 62 años en tan buena forma y tan activo como lo está. Frankie tiene cuatro trabajos, vende carnaza a los pescadores en el muelle de ‘Ocean Beach’ de San Diego, también vende pescado y despacha mantelería limpia a los restaurantes y es socio de una pequeña empresa de alquiler de bienes inmuebles. Tiene su tiempo muy bien aprovechado, no es para menos, su hija acaba de ser admitida en la universidad y quiere ser médica, su ex esposa no acaba de despegarse de él y tiene que pagar todas sus facturas. También tiene una amante, Dona, que afortunadamente es dueña de una tienda de ropa. Aún así encuentra tiempo para hacer surf todos los días junto a un amigo que es un federal. Esa es la rutina diaria de Frankie hasta que recibe la visita de Mouse Junior el hijo del capo.
A los de la costa oeste nunca los tomaron por una familia de verdad… la mafia de Mickey Mouse , por eso de Hollywood, las playas, el surf y porque siempre dependieron de otras partes del país, Detroit, Chicago incluso de Nueva York. A pesar de estar medio retirado, porque ya se sabe que nunca te retiras de veras una vez que entras en el juego, Frankie Machiatto es de la vieja escuela y cuando recibe una petición de ayuda del hijo del capo no tiene más remedio que interceder.
Parece sencillo, son sólo negocios, él intervendrá para que todos reciban una parte equitativa del pastel, su reputación le precede, todos contentos y podrá volver a vender carnaza en el muelle y a surfear por las mañanas . Pero parece que alguien le ha subestimado, parece que Mouse Junior no tiene problemas y el que de verdad los tiene es Frankie, parece que alguien ha decidió quitar de en medio a Frankie la Maquina. ¿Por qué?
Ser meticuloso y precavido le ha mantenido siempre en vida, no dejarse llevar por el pánico es el siguiente paso cuando eso no basta y el tercer paso es descubrir quién y por qué. Para responder a esto último Machiatto emprenderá un recorrido de treinta años por su memoria para dilucidar por qué de repente se ha convertido en un tipo incomodo.
Ese ejercio memorístico nos permitirá ver la transición de una Mafia poderosa a una mafia en decadencia acosada por las leyes y los federales, convertida en un atajo de ‘arrepentidos’ en potencia . Unos recuerdos con apariciones estelares: Nixon, Jimmy Hoffa, Fitzsimmons y numerosos mafiosos históricos.
Después de El poder del perro, en la que Don Winslow, nos ofrecía una panorámica retrospectiva del narcotráfico , incide esta vez en la vida de un mafioso recorriendo más de treinta años de actividad de esa organización a través de sus recuerdos. Una novela entretenida que en el fondo ilustra el general desmoronamiento de los valores o siendo más benévolo, el cambio de estos por otros mucho más prosaicos e inmediatos.
El invierno de Frankie Machine
Don Wislow
Martinez Roca (2010)

