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NO HAY BESTIA TAN FEROZ
Por José Ramón Gómez Cabezas
Discúlpenme que empiece esta reseña como si fuera un monólogo, pero estaba firmando ejemplares en la feria del libro cuando se acercó un tipo al stand de Estudio en Escarlata y estuvo hablando un buen rato con el librero Juan, entre firma y firma, que en mi caso fue como el chiste de hacer el amor y los cartones de tabaco, pude escuchar retazos de la conversación dónde charlaban sobre un libro de título genial y un autor que en un principio no reconocí, No hay bestia tan feroz de Edward Bunker.
El desconocido resulto ser el editor de Sajalín y no he tenido oportunidad de verle en ninguna otra ocasión, de hacerlo, le felicitaría por la línea editorial de su nueva colección, Al margen, que podría parecer arriesgada de no conocer a este californiano admirado por James Ellroy y mitificado aún mas si cabe por el mismísimo Tarantino, hasta llevarlo a interpretar a Mr Blue en Reservoir Dogs.
Y es que la vida de Edward Bunker, no deja de ser en sí misma un buen guión de novela de género. Llegó a entrar en la lista de los delincuentes mas buscados por el FBI. Desde los cuatro años hizo de reformatorios y prisiones su hogar, en ellos se convirtió en un lector voraz y un genial cronista de la mala vida angelina cuando alguien llamado Louise Fazenda Wallis le regaló, en la cárcel a los dieciocho años, una máquina de escribir.
En No hay bestia tan feroz, encontramos a Max Dembo intentando ganarle la partida a los prejuicios, malas amistades y a un agente de la condicional tan capullo como prepotente, tras salir de la trena con el firme propósito de adaptar su modo de vida al de una sociedad que le escupe sus ocho años de convicto a la mínima ocasión. Las oportunidades laborales no llegan, los viejos amigos si y el pulso tarda muy poco en caer del lado de la experiencia vital. Robar bancos, supermercados, joyerías es lo que ha hecho durante toda su vida y lo que mejor se le da.
Max Dembo será nuestro guía de los bajos fondos durante mas de cuatrocientas páginas, gracias a él sabremos cómo, dónde y de que manera conseguir las mejores pipas para un golpe, los socios ideales para trabajar en equipo o los pasos a seguir para evitar complicaciones a la hora de colocar una buena mercancía.
Todo ello con un estilo narrativo en primera persona trepidante, bestial, en el que evita en todo momento salpicaduras de rencor social o justificación de actos.
Lo mejor de Edward Bunker es que se mueve con estilo propio entre lo tosco y la delicadeza, tanto en las escrupulosas descripciones ambientales, donde podemos notar como la heroína sube por las venas de nuestro brazo, como en los intensos momentos de acción presentes a lo largo de todo este ejercicio catártico del propio autor, en los que sentiremos el sudor descendiendo por nuestra espalda ante un atraco, con lo que leer esta novela de título Shakesperiano se convierte en un viaje en montaña rusa con varios loopings.
Impagable el acierto de Sajalín que ya ha publicado una segunda entrega de Bunker titulada Stark y que prometen satisfacernos en breve con un tercer título tan atractivo como enigmático, Perro come perro.
NO HAY BESTIA TAN FEROZ
Edward Bunker
SAJALÍN EDITORES, 2010.

