Recorrido por la novela policial AFRICANA
La Novela Policial en el zoco 1ª parte
(Le polar au bled)
Caterine Simon, © Le Monde édition électronique- 5/10/2000
Traducción del francés:© Zeki
Contrariamente a muchos de sus colegas del Magreb, que usan seudónimo en cuanto se trata de NP(*) el marroquí Miloudi Hamdouchi, alias: Colombo, firma los suyos con su nombre. Escritos y editados en lengua Arabe, sus novelas policiales (media docena en total), están todas sin excepción, basadas en investigaciones que el autor a llevado él mismo. En efecto, Hamdouchi, fué durante casi veinte años, comisario de policía. "De no haber sido policía, no habría escrito NP, pero seguramente habría sido escritor" , dice él que dirige hoy en día: "L'Académie Royale de police de Kenitra".
(*)N.d.t: Usaremos esta abreviatura para, Novela Policial.
Primera experiencia. ¿Colombo, un notable? ¿ Un caid a la ultima? Detrás de sus gafas negras, el hombre pequeño de cabellos grises, sonríe. Más bien un profesional, en publico como en privado: paciente, preciso, testarudo. Las dos primeras NP de Miloudi Hamdouchi, tuvieron un público restringido: fue la imprenta Hazaz, en Fez quien las publicó. Pero desde 1997, son principalmente las ediciones Okad (Rabat) quienes toman el "riesgo". La Baleine aveugle (La Ballena ciega), escrita con un homónimo, el talentoso: Abdelila Hamdouchi, constituye "la primera experiencia" del genero, en lengua árabe... subraya el director de las ediciones Okad: EL Hadi Lasmer. Marruecos, en este tema, a abierto la vía al resto del Magreb.
Fue durante su estancia en El Jedida (Ciudad natal de Driss Chraïbi, padre del celebre inspector Ali) cuando la habilidad del comisario Hamdouchi para desenredar los asuntos más embrollados, le valió el apodo de Colombo. Pero fue en Tánger en diciembre 1992, en plena campaña de "limpieza" - consigna cosmética lanzada por el ministro del interior de la época -cuando la popularidad del lejano primo de Peter Falks llega a su apogeo.
"Tánger tiembla sobre sus bases...", s'exclama entonces el diario "Les Nouvelles du Nord" ,saludando la llegada del famoso Colombo y anunciando quince días más tarde, la inculpación de varios notables y cargos electos locales por "asociación de malhechores" y "trafico de drogas". ¡Lo nunca visto en el reino! "Puede que estuviera adelantado a mi tiempo: quería aplicar la ley", recuerda el ex-comisario Hamdouchi. Llevado a dimitir, en 1993, tendrá que esperar el cambio administrativo de 1998 para ser rehabilitado. Escribir NP durante esos años oscuros, le dan alegría ,dice. Redacta también ensayos (es doctor en derecho de estado) uno de ellos: "Le Régime juridique de l'enquête policière" (El régimen jurídico de la investigación policial.) lleva el prefacio en términos elogiosos del universitario Mohamed Tozy. En 1999, tres de sus NP -una de ellas: La Sainte Jeane-Jeane, también escrita con Abdelila Hamdouchi- se publican una detrás de otra. ¿Es una casualidad? EL reino de Marruecos vive en ese momento las primeras horas de "abertura". "La literatura policial no puede florecer en un campo totalitario. Es alérgica a todas las formas de esclavitud", apostilla con una sonrisa en las comisuras, el moderno patrón de l'Academia de policía de Kenitra.
La Novela Policial en el Zoco
2ªparte (Le polar au bled)
Catherine Simon © Le Monde 06/10/2000
Flojera en Túnez "Para que la novela policial exista, tiene que haber ciudad y ¡ libertad !" afirma el especialista Claude Mespléde. "La novela policial describe la cara tapada, violenta, corrompida, de la sociedad" ,añade Alain Regnault, de la Biblioteca de las literaturas policiales (Bilipo, Paris). " Para los poderes establecidos puede ser molesto" resalta. En Túnez ¿esto explica aquello?- Nicole Ben Youssef, dueña de la casa de Edición Alyssa, y Abdelaziz Belkhodja, de las Ediciones Apollonia, han hecho los primeros pasos: media docena de novelas policiales, de contenido muy flojo, han sido publicadas localmente, desde el principio de los años 90'.
En Túnez como en otros sitios, desgraciadamente, algunas de esas novelas policíacas "made in zoco" son de una mediocridad abismal. En Argelia, fuera parte el extravagante Roger Vilatimo, alias Vlatimo, alias Youcef Khader, autor en los años 60' y 70' de novelas de espionaje violentamente anti- sionistas, hay que esperar la mitad de los años 80' para que las primeras novelas policiales aparezcan : Djamel Dib, tiene el estilo "humorístico y san-antoniesco" , según el universitario: Hadj Miliani, se inspiró de las películas del inspector Tahar, muy populares en los años 70', para inventar su propio héroe, el inspector Antar, introduciendo "un toque irrisorio" en contra de la corporación policial. Después vienen Salim Aïsa, seudónimo de un periodista del diario Algérie-Actualité que publica "Mimouna" (Ediciones Laphonic, 1987) y "Adel s'en mêle" (Enal,1988), seguido de Saïd Smaïl y su novela policial de titulo premonitorio, "Les Barons de la pénurie" (Los Barones de la penuria) (Enap-Enal 1989).
La universitaria Christiane Achour, que enseñó mucho tiempo en Argel y que ha dirigido el Dictionaire des oeuvres algériennes en langue française (L'Harmattan 1990) recuerda que una de las primeras novelas policiales de Yasmina Khadra, "Le Dingue au bistouri" (El loco del bisturí) igual que la "Adel s'en mêle" de Salim Aïssa, las dos saludadas por sus cualidades literarias, fueron "puestas en el programa del primer año de licenciatura de francés", en 1991.
Diez años y una guerra más tarde, la obra de estos dos valerosos "mayores" no ha encontrado sucesores. El poli-héroe de Yasmina Khadra, el comisario Brahim Llob murió en un atentado al final de "L'Automne des Chimères" (El otoño de las quimeras) (Baleine, 1998). Se espera en vano los herederos. Difícil de clasificar entre las novelas policiales clásicas, los relatos- ciertamente negros- de Chawki Amari o los "para-policiales" que son los últimos libros de Abed Charef , de Y.B. O de Aïssa Khelladi. "Estoy convencido que de aquí a los dos años que vienen, se iniciara un relevo" , predice el profesor Miliani, especialista de literatura francesa en la universidad de Mostaganem. "La novela policial como el "raï" esta cerca de la vivencia popular -explica- Cada uno a su manera dice la contradicción entre el individuo y la comunidad, entre lo religioso y lo profano." " Pero la verdadera revolución, - añade- ¡sería poder leer las novelas policiales en Arabe!"
En Marruecos, puesto a parte el decano de la novela policial francófona, Driss Charaïbi , y el insoslayable Jean-Pierre Koffel ("Nous l'appellerons Medhi", 1994 (Lo llamaremos "Perodíme") "Des pruneaux dans le tagine" 1996 (Ciruelas en el tagine) "Pas de visa pour le paradis d'Allah" 1998 (Sin visado para el paraíso de Allah) "L'inspecteur Kamal Fait chou blanc" 1999 (El inspector Kamal no da una);- todos publicados en las ediciones Le Fenec), es por parte de los "arabo-hablantes" que, precisamente, se esboza una tímida esperanza de resurgimiento. Según el critico literario Brahim El Khattib, traductor de Borges y Goytisolo, la última novela de Abdelila Hamdouchi "La mouche blanche"(La mosca blanca)- escrito esta vez sin Colombo-es " sin ningún genero de dudas la más lograda " de todo lo que se ha publicado hasta ahora. La acción se desarrolla entre Tánger, Agadir y Casablanca y el autor pone en escena alrededor de la intriga policial "los problemas de actualidad: la emigración clandestina, la rivalidad entre agricultores marroquíes y españoles, el crimen organizado, la cuestión de los parados diplomados".¿Habrá nacido un Dashiell Hammett magrebí? Los ingredientes y las esperanzas están ahí. Pero como dice el comisario Llob: "No es artificiero quien quiere". Vale...
El Policial en Dakar
3ª y última parte
© Christian Rioux/ Le Devoir
Oral o escrita, expuesta a un mínimo de lectores, con estructuras editoriales a desarrollar , la literatura africana sigue siendo para el lector occidental un continente a explorar. Signo de jubilo: estos últimos años habrán visto un interés marcado del publico por esas literaturas desconocidas. Hace dos meses, Christian Rioux permanecía en Dakar donde se encontró con el escritor Abasse Ndione, autor de novelas policiales que describen una sociedad violenta y moderna: El Africa del siglo XXIº.
Abasse Ndione tiene una cabeza de "Black Panther". Desde lo alto de sus seis pies y pico, luce orgullosamente una gran barba blanca por encima de una larga sonrisa de oreja a oreja. Para encontrarlo hay que salir de Dakar y hacer 30 km sobre una ruta arenosa que lleva hacía la Casamance, donde circulan los convoyes militares que vuelven de esa región en guerra.
El paisaje no tiene nada de pintoresco, al igual que las novelas del primer autor de novelas policiales del Senegal. Entramos aquí en el corazón industrial del país. Abasse Ndione vive a la sombra de la cementera de Rufisque, la más grande del país. El amenazante monolito domina un extrarradio recorrido por pequeñas calesas coloreadas que aquí sirven de taxi. En una esquina, unos niños corren detrás de un cerdo rosa mientras unas mujeres vuelven del mercado con un cesto sobre la cabeza.
Es en la casa familial, rodeado de sus siete hijos y cuatro nietos, que Abasse Ndione escribe unas novelas policiales que describen una sociedad violenta y corrompida donde la vida es un perpetuo combate.
"El Senegal no es una sociedad apacible,- dice-. Lejos de las imágenes folklóricas, es una sociedad violenta donde no tengo que inventar muchas cosas para escribir una novela negra. Me nutro de sucesos. Gran parte de los acontecimientos que describo vienen de ahí ".
Con un estilo de "música" inimitable, Abasse Ndione es el primer autor de novelas policiales senegalés. En un país dominado por una elite literaria con rémoras para deshacerse de la herencia "vieja Francia" de Leopoldo Senghor, no era evidente, lanzarse a ese genero literario.
Su ultima novela Ramata (Gallimard La Noire), cuenta la historia de una vanidosa y corpulenta Emma Bovary senegalesa. Esposa del ministro de Justicia, ella provoca la muerte de un guardia de la maternidad del hospital Le Dantec en Dakar. Es ahí que Ndione fue enfermero durante más de diez años. En medio de las acaudaladas residencias y de los palacios gubernamentales, levanta el retrato del Senegal de los años Senghor hasta la elección presidencial del año pasado, que vio la victoria del candidato de la oposición, Abdoulaye Wade, sobre el presidente saliente Abdou Diouf. Homicidios, chantaje y corrupción ritman una descripción mordaz de las costumbres políticas del país.
"No puedo escribir algo que no sea negro,- dice Abasse Ndione -porque la vida en el Senegal es negra." Ndione siempre fue muy aficionado de San Antonio, Simenon, James Hadley Chasse, y Robin Cook. Fue en la escuela que le ofrecieron su primera novela de la Serie Negra, el nº 146 -recuerda- una novela americana titulada En las plumas. "No entendí nada. Cuando aprendí a leer, el libro había desaparecido. De todas maneras una buena novela, es una buena novela, que sea policial o no, de Steinbeck o de Victor Hugo."
Cuando en 1975 propone La Vida en espiral a las Nuevas Ediciones Africanas, le piden que espere a que la casa cree una colección policial. Como el Senegal no cuenta más que un editor, Ndione esperara con paciencia ocho años antes de que un nuevo director literario decida finalmente publicar su libro, con o sin colección policial. El autor se niega a quitar ni una sola de las 400 paginas de la novela. Será entonces publicada en dos partes. La primera salió en 1984 y la segunda... ¡cuatro años más tarde!
La paciencia dará sus frutos, puesto que La vida en espiral, con una tirada de 5000 ejemplares, fue un éxito en librerías y le valió a su autor la más grande distinción literaria de la época: el premio Leopold Sedar- Senghor. El libro esta hoy en día en el programa de las universidades. En 1991,Ndione participa al 150º aniversario de la novela policial en el extrarradio de Paris con Robin Cook, John Douglas, Edouard Limonov y muchos otros. Es ahí donde Didier Daeninckx habla de su libro a Patrick Raynal, el nuevo director de la celebre Serie Negra. Sin éxito. En 1996 el autor Lucio Mad se lo devuelve a Raynal, que lo publica al fin en 1998. La historia de Ramata, primero titulada Cuando florecen los llameantes es poco menos rocambolesca. Ndione perdió su primer manuscrito después de que la gendarmería le forzara a marcharse de Dakar en el transcurso de un traslado a otro dispensario. Escrito en tres meses, en 1991, el libro fue rechazado por las Nuevas Ediciones africanas porque contenía demasiado sexo y sangre.
Desde Ramata, Abasse Ndione publicó dos libros en wolof. El niño de Bargny y ¿Conoces Bragny? cuentan sus recuerdos de niñez en su pueblo natal, a unos kilómetros de Rufisque. Ndione es de los primeros autores que escribe en wolof, la primera de las seis lenguas nacionales del país. Los escritores en wolof, como Cherkh Ndao y Ousmane Sembene, se cuentan con los dedos de una mano. " Somos pioneros. Pero prefiero escribir en mi lengua maternal. Es mucho más fácil para mí. Lo malo es que tenemos muy pocos lectores ya que la mayor parte de la gente alfabetizada no lo es más que en francés."
Abasse Ndione festejó sus 54 años el 16 de diciembre pasado. Sus escasos ingresos de Gallimard le han permitido coger un retiro anticipado para consagrarse a la escritura y a sus nietos. Gracias a él, nuevos autores senegaleses, como Asse Gueye e iba Dia, se inician en la novela negra.
"Hoy en día, la novela policial esta muy bien vista. Pero no siempre fue así." No obstante, viendo este abuelo con sus nietos en los brazos, es difícil creer que Abasse Ndione describa una sociedad tan dura. El cambio de régimen transcurrido democráticamente este otoño, es para él, portador de esperanza. Compara la elección de Abdoulaye Wade, que puso fin a 40 años de dominio del Partido socialista, al "combate de la hiena y el asno". "El Senegal es una sociedad violenta, pero las gentes siguen optimistas. Se dicen que Dios es grande y que mañana será mejor que hoy. De todas maneras no se puede ser verdaderamente pesimista cuando se es ¡padre de ocho hijos y abuelo de cuatro nietos!"
